Desde 1990, Chile ha adoptado políticas públicas tendientes a promover y consolidar una conducción macroeconómica seria y responsable, mayores niveles de apertura económica e integración internacional, instituciones sólidas y una sociedad más justa en la que todos los ciudadanos puedan disfrutar de los beneficios del desarrollo económico.
El crecimiento de la economía ha ido a la par con una fuerte caída en la deuda pública, la estabilización de las cuentas externas y el incremento de las reservas internacionales. Nuestro país ha dado pruebas de su fuerte voluntad de mantener una gestión económica seria y responsable.
Estas atractivas ventajas son potenciadas aún más por la existencia de una economía abierta, que han significado una mayor competitividad, un comercio internacional creciente y una rápida integración a los mercados mundiales. Más aún, el moderno sistema de telecomunicaciones del país, su sector bancario sólido e internacionalmente competitivo, su infraestructura pública moderna, sus servicios de excelente calidad y la amplia disponibilidad de trabajadores calificados, son factores claves que también impresionan favorablemente a los inversionistas extranjeros.